Tus ojos
Con tus ojos de ayer, hoy me has mirado,
te he sentido despierta en la mañana,
me he quedado asomado a tu ventana,
y el viento del pasado la ha cerrado.
He seguido soñando, enamorado,
más allá del ayer, en la cercana,
vida que alumbra mi pasión temprana,
cuando ya nuestro amor se hizo pasado.
No me importa que el viento, sollozando,
se arrodille ante mí, día tras día,
y me diga al oído, susurrando,
que el ayer de mi amor no volvería,
porque yo seguiré siempre soñando,
con la misma ilusión y fantasía.
Murmullo
Temblando en tu pupila una alegría,
unos ojos sin luz en tu mirada,
un amor escondido entre mi almohada,
que aprisiono con fuerza cada día.
Dónde está tu pasión, me repetía,
destilando su ayer de enamorada,
déjala junto a mí, difuminada,
como un soplo de luz y de armonía.
Un susurro, tal vez, entrecortado,
un suspiro llorando de ilusiones,
un silencio de amor en mi costado,
una brisa lejana de ambiciones,
un murmullo en el aire, perfumado,
que huele siempre a ti y a tus canciones.
Tus flores
Con flores de un jazmín, que ella tenía,
perfumaba mi casa con frecuencia,
para huir del vacío de su ausencia,
impregnando el dolor del alma mía.
Respiré su perfume y me escondía,
estabas junto a mí y en tu presencia,
con las alas del viento de tu esencia,
volaba sin cesar y me dormía.
Qué triste despertar de madrugada,
cuando abiertos mis ojos a la vida,
descubrí de una rápida mirada,
que en el aire no estabas suspendida,
que la flor del jazmín de mi morada,
por el suelo se hallaba desprendida.
Tu perfume
Poco a poco se fueron marchitando,
los pétalos de ayer tan perfumados,
regué tanto la planta, que enojados,
se fueron lentamente deshojando.
Que el jazmín siempre llega, germinando,
a lomos de corceles, disfrazados
de hermosas primaveras, y abrazados,
a unas fechas que el tiempo va borrando.
Pero llegan cantando y son puntuales,
anualmente se asoman al balcón,
y descubren sus pechos virginales.
Yo no quiero un jazmín sin corazón,
ni perfumes que lleguen siempre anuales,
yo prefiero tenerte en mi ilusión.
Sentimiento
Día a día te siento en mi confianza,
noche a noche te llamo, vida mía,
sueño a sueño te abrazo en mi porfía,
llanto a llanto te busco en mi añoranza.
Siempre llegas. Mi amor nunca te alcanza,
siempre me abres la puerta a la ironía,
siempre escucho tu dulce melodía,
y me quedo soñando en la esperanza.
No te puedo olvidar tan fácilmente,
ni me quiero arrancar tan honda espina,
que tengo atravesada permanente,
en este corazón que a ti se inclina.
Déjame que te busque eternamente,
más allá del dolor que me domina.
Tú vuelta
Yo te quiero sentir en el camino,
que existe entre el ayer y el hoy en día,
yo no quiero un mañana sin poesía,
ni tampoco un ayer tan repentino.
Quiero ser de tu amor un peregrino,
recorriendo tu senda de armonía,
llevando mi dolor con la alegría,
buscando en mi ilusión, mejor destino.
No me importa que llegues suspirando,
volátil como el aire, tan callada,
porque yo te estaré siempre esperando
en la noche sin luz de mi alborada,
por decirte en voz baja, musitando,
lo que siento por ti, mi dulce amada.
O.Z.M.